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  "Boletín de Propiedad intelectual en México y el Mundo"
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Abril 27, 2001                                   Boletín #57
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Los perfumes, obras de arte

Por: Lic.Luis Miguel Hernández

Bruselas.- Si he tenido grandes discusiones con algunas autoridades en materia de Propiedad Intelectual, ha sido, particularmente, sobre la dificultad que representa todavía admitir que, un signo distintivo que no es visual, pueda protegerse por medio de su registro.

Efectivamente, por ahora, no es muy fácil, aunque posible, registrar signos distintivos consistentes en olores, sabores y sonidos.

En México, la actual Ley de la Propiedad Industrial de 1991, define en su artículo 88 que " un signo distintivo es todo signo visible que distinga productos o servicios de otros de su misma especie o clase en el mercado ".

Esta  forma de definir los signos distintivos resulta, desde mi punto de vista, pobre y anticuada, en comparación con las leyes europeas que permiten el registro de las marcas, siempre y cuando sean susceptibles de ser representadas gráficamente. Esto se logra por medio de partituras, en el caso de la música, y de fórmulas o descripciones suficientemente precisas, en el caso de los sabores y los olores.

Si bien es cierto que no existen muchas marcas registradas de esta naturaleza, lo interesante es que se está generando una fuerte tendencia a reconocer que esta clase de signos distintivos, pueden ser objeto de protección por medio de su registro. Incluso, en México, el Senador del PAN por el Distrito Federal, Jorge Galván Moreno, ha presentado, a finales del año 1999, una iniciativa de modificaciones a la Ley de Propiedad Industrial de sus artículos 88 y 89, en la cual se destaca la importancia de incorporar olores, sabores y sonidos a la definición contenida en el artículo 88 de la Ley de la Propiedad Industrial.

Sin embargo, no cualquiera se pone a discutir que un olor pueda ser objeto de una actividad intelectual artística susceptible de protección por medio del derecho de autor.
Por ello, me ha llamado la atención que, por primera vez en Francia, el Tribunal de Comercio de París ha dictado una sentencia en el caso Thierry Mugler Parfums S.A. Contra G.L.B. Molinard S.A., en la cual ha resuelto que el perfume ANGEL es una fragancia susceptible de reserva a título de derecho de autor y, por tanto, la Sociedad G.L.B. Molinard es culpable de parasitismo y competencia desleal por la comercialización del perfume NIRMALA.

La parte actora presentó, como prueba de la imitación del perfume, el dictamen de un químico y un olfatólogo; lo que trajo como consecuencia  que el Tribunal de Comercio determinara que el perfume ANGEL no es el resultado solamente de una actividad industrial, sino que se trata de una obra artística producto de una actividad intelectual.

El Tribunal de Comercio sostuvo en su resolución que una fragancia puede ser comparada con una obra musical  ya que, en su caso por medio de la partitura o de la fórmula respectiva, es posible reproducirlas. Ni la música ni las fragancias, en el momento de su creación,  tienen una forma predefinida.

Por otra parte, es evidente que existe una considerable diferencia en la forma en la que una persona puede percibir una fragancia, además de que su duración es efímera. Al respecto, el Tribunal ha considerado igualmente que las fragancias son equiparables a la música porque ésta, tampoco es percibida en la misma forma y su duración también es efímera.

Mientras la sentencia del Tribunal de Comercio de París es discutida en la Corte de  Apelación, e independientemente de la suerte que pueda tener dicha sentencia en el Tribunal de Gran Instancia, el sólo hecho de su existencia abre una puerta a grandes reflexiones sobre la evolución de la Propiedad Intelectual e Industrial, ya que, de la misma manera y de acuerdo a este criterio, un sabor podría ser también objeto de protección por medio del derecho de autor…

Sin duda estamos comenzando la era de las virtualizaciones y la fuerza entrópica de la naturaleza se contrapone a lo aentrópicidad de las leyes.

Y si la constante son los cambios, sin miedo, constantemente deberán cambiar las leyes.


Les envía un cordial saludo

Lic. Luis Miguel Hernández
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Email: magritte@skynet.be


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