Boletín de Propiedad Intelectual en México y el Mundo

Home | Introducción | Marcas | Patentes | Derechos de Autor | Dominios | Nuestra empresa | Información adicional

25 de Noviembre, 2002

Boletín 91


Hola ,

Del Meccano a la Clonación de Animales. Un libro de Stephen van Dulken:

Por: Lic. Gerardo Sánchez Vallejo.

La costumbre de entrar en todo tipo de librerías y recorrer todos los anaqueles y libreros, no importando la distribución temática de cada establecimiento, en ocasiones trae como resultado encontrar libros interesantes en materia de propiedad intelectual.

Tal es el caso del libro Titulado "INVENTOS DE UN SIGLO QUE CAMBIARON EL MUNDO", de Stephen Van Dulken, Ed. Océano, Barcelona, España, 2000.

El autor selecciona 100 invenciones del siglo XX, que van del conocido y educativo juego Meccano
a la Clonación de Animales,
pasando por el Termo,
el Aire Acondicionado,
la Luz de Neón,
la Formica,
el Acero Inoxidable,
el Semáforo,
el Piloto Automático,
el Radar,
la Fotocopiadora,
el Tupperware,
el Velcro,
el Post-it,
y el Viagra, entre otros.

La publicación resulta interesante, ya que muestra al lector las ilustraciones de dichas patentes reunidas en 1998 por David Townsend en la antigua casa de la , British Library en el ala de Ciencia, Tecnología y Negocios.

Asimismo, resulta sumamente entretenido y formativo la explicación del contexto histórico, década por década, que el autor antepone a cada serie de inventos realizados en esas etapas.

No menos interesante resultan las explicaciones de los procesos que llevaron al diseño final del producto patentado, éxitos y fracasos en su comercialización, así como una pequeña biografía del inventor.

Se trata de una obra totalmente accesible al público en general (de hecho la encontré en un estante de la librería que contenía guías turísticas ¡? Y no en los libros de derecho), trata con lenguaje simple, los temas de propiedad industrial sin los términos técnicos propios de los especialistas en esta materia, sin que esto demerite la información.

Detengámonos un momento en uno de los inventos seleccionados por Van Dulken:

EL TERMO.- La patente se denominó Frasco de vacío para mantener los líquidos frescos o calientes y fue presentada el 1 de octubre de 1903 y publicada como DE 170057, GB 4421/1904 y US 872795.

Si bien la invención se registró a nombre de Reinhold Burger (Berlín, Alemania), el inventor del Termo fue Sir James Dewar, químico escocés que trabajaba en la Universidad de Cambridge.

James Dewar tuvo la idea de utilizar un frasco de doble pared para mantener el contenido muy frío tomando como base las propiedades de aislamiento del vacío, por lo que era necesario crearlo y sellar el recipiente superior. La parte interior estaba forrada de mercurio y los científicos que lo utilizaban lo llamaban frasco de Dewar.

El científico solicitó la patente GB 439/1893, pero solo incluía la idea de extraer el aire para crear el vacío más que utilizarlo en un recipiente apropiado (esto es un claro ejemplo de la importancia de las reivindicaciones en una solicitud de patente).

Para la elaboración del frasco de Dewar, el científico contrató los servicios de dos sopladores de vidrio, uno de ellos era ni más ni menos que Reinhol Burger (nadie sabe para quién trabaja) quien obtuvo la patente en comento y conjuntamente con el otro soplador de vidrio formaron la empresa THERMOS GMBH utilizando la palabra griega Thermos que significa calor.

El nombre THERMOS se registró como marca y más tarde Burger mejoró la idea y solicitó una nueva patente, la DE 183666.

La marca todavía está registrada en Gran Bretaña y otros países, pero en Estados Unidos se perdió en 1962, después de un juicio con la empresa Aladdin Industries, un fabricante menor de productos similares, originado por la conversión de la marca en la denominación genérica del producto.

La historia de esta patente nos deja claro que las invenciones tienen más de un uso práctico y que con las mejoras o adecuaciones suficientes pueden ser objeto de protección para su explotación exclusiva.

La fuga de información en este caso es obvia, ya que los sopladores de vidrio no tenían por qué haberse enterado para qué se utilizaban los frascos de vidrio que se les solicitaban elaborar por Dewar, ni tenían seguramente la capacidad de saber las propiedades aislantes del vacío.

Y finalmente la importancia de impedir que una marca se convierta en la denominación genérica del producto y por ende pierda su carácter distintivo.

Les envía un cordial saludo.

Lic. Gerardo Sánchez Vallejo.
gerardosv@marcas.com.mx

Otras obras interesantes del autor:

Inventions in Communications

Inventing the 19th Century

This email is sponsored by

www.vanderreis.com


Comentarios
Comentario
Calificación
Muy interesante artículo...
shida y
muy kompleta
la informacion
estabueno
BUEN COMENTARIO
deberias de poner imagenes

Escribe tu comentario sobre este boletín
Comentario
Calificación